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La punta del iceberg de la hecatombe laboral en España

by Alberto Mangas

Hay 4,7 millones de personas que no han trabajado en la semana de referencia de la EPA del segundo trimestre de 2020 (la mayoría están en un ERTE), ¿cuántos se reincorporarán a su puesto de trabajo realmente?

El atasco en las oficinas del Sepe ya refleja su impacto en las cifras de empleo que publica el Ministerio de Trabajo cada mes. Más bien, refleja la distorsión que se aprecia entre el número de parados que declara el Gobierno de manera oficial y el verdadero efecto de la destrucción de empleo, ya que son «decenas de miles» las prestaciones que aún no se han podido conceder por el atasco que se produce a causa de la avalancha de solicitudes de prestaciones por desempleo, y no solo las asociadas al Erte (donde aún quedan trabajadores esperando los primeros pagos de la administración).

De este modo, si la ocupación se redujo en España en 1.074.000 puestos de trabajo durante el segundo trimestre del año, –según los datos de la EPA, situándose el número de ocupados en 18,6 millones contra los 19,6 millones de trabajadores registrados en el primer trimestre de 2020- el incremento de inscritos en la lista del desempleo solo es de 55.000 personas, pasando a los 3.368.000 de este trimestre desde los 3.313.0000 de los primeros tres meses.

Según estas cifras, aún teniendo en cuenta que no todas los nuevos parados causarán alta en el Sepe para cobrar la prestación por desempleo, significa que de este millón de empleo destruidos en el segundo trimestre solo un 5% ha aflorado en términos de incremento de parados, cuya tasa de sitúa ya en el 15% pero que para finales de año se estima en el entorno del 20%. De este modo, el atasco que se está produciendo en las oficinas del Sepe está provocando en este caso que las cifras de empleo no reflejen la realidad del impacto de la pandemia.

«Seguimos teniendo a varias decenas de miles de personas sin cobrar aún el Erte«, apuntan los funcionarios del Sepe, que además califican de «irresponsable» las manifestaciones de la ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, quien asegura que el 100% de las ayudas a los empleados afectados por un expediente de regulación temporal de empleo ya han sido abonadas. En este sentido, los funcionarios del Sepe le ponen nombre y apellidos a este atasco que aseguran no se ha reducido a pesar de que un 60% de los trabajadores afectados por Erte ya ha vuelto a la actividad: «contamos con una plantilla de 7.000 empleados para resolver los expedientes de 7 millones de personas» que son quienes se encuentran bajo el paraguas de protección del Sepe ya que incluye a los beneficiarios de hasta siete prestaciones previstas por el Gobierno para mitigar el impacto de la pandemia y a las que se suman «las gestiones ordinarias del Sepe que tenemos que seguir atendiendo».

Los sindicatos ahora dicen que no se puede sostener una economía en el sector servicios. Es evidente que el cambio económico gestionado por los poderosos se ha acelerado con el covid-19. El sector servicios se encuentra en una tremenda revolución y transformación. Este tsunami se ha llevado sobre todo al sector servicios, el sector más vulnerable de la economía. Se esperaba, al margen de que Pedro Sánchez arrancara unos vergonzosos aplausos de su gabinete después de la cumbre europea cuando el país se sume en el caos autonómico de la gestión sanitaria y en la ausencia de perspectivas de trabajo de miles de familias.

Lo cierto es que ni los sindicatos, ni el PSOE, ni el PP han luchado, de verdad, por un cambio de modelo productivo en nuestro país. ¿Tendrán vergüenza para gestionar a largo plazo este cambio, para no dejar en las cunetas a millones de personas de las próximas generaciones? ¿O apuestan como única salida por el Ingreso Minimo Vital y sus derivados?

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