Soft-Power y Hard-Power en la geopolítica de la inteligencia artificial

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Poco a poco vamos comprendiendo el potencial que tiene hoy en los países que la aprovechan e implementan (IA) en sectores claves. Economía, política, ejército y seguridad entre otros. Hoy existe un duopolio comandado por China y EEUU.

La inteligencia artificial puede considerarse una tecnología de uso general, una tecnología que se vuelve generalizada, mejora con el tiempo, y que genera innovación complementaria.

Poco a poco vamos comprendiendo el potencial que tiene hoy en los países que la aprovechen en sectores claves. Éstos lo repercutirán en una ventaja económica, en una dinámica de poder por todo el mundo y sobre otros países, por eso la inteligencia artificial interpela los actuales factores económicos, políticos y sociales. La IA genera importantes ganancias económicas, se la asocia directamente con el poder blando y el poder duro de todos los gobiernos, las relaciones internacionales, el sector privado, el ejército, una nueva concepción de la guerra y la seguridad…

Los importantes incrementos en productividad y crecimiento económico derivados de la oferta de nuevos productos y la mejora de las cadenas de suministro, prometen compensar la carga que supone para la economía mundial del envejecimiento de las poblaciones los países enriquecidos según el Instituto Global McKinsey, que estima que en 2065 la automatización podría sumar a las mayores economías del mundo (G-19 + Nigeria) un crecimiento de productividad equivalente entre 1100 y 2300 millones de trabajadores a tiempo completo.

Sin embargo, la inteligencia artificial también genera monopolios. El ritmo y desarrollo de estas tecnologías aceptan de manera dispar a los países de todo el mundo (y a las poblaciones dentro de los países), y está apareciendo ya una brecha entre los mismos.

Los importantes recursos necesarios para hacer posible la inteligencia artificial datos, algoritmos, programas informáticos, hardware, talento, conocimientos especializados y modelos de negocio empujan a la concentración del mercado hacia un puñado de agentes.

las grandes empresas digitales tienen la escala y la capacidad de reunir más datos sobre los consumidores, así como contratar a los mejores talentos y disponer de los recursos necesarios para construir un enorme hardware y unas capacidades informáticas escalables de alto rendimiento.

Cada vez más, el mejor talento en aprendizaje automático, los mayores conjuntos de datos y las mayores reservas en potencia de computación, se dirigen a los polos de innovación centrados en torno a estas grandes empresas

Esto conduce a una inteligencia artificial geográfica y demográficamente sesgada, en el que se amplía la brecha en inteligencia artificial entre los países que diseñan, desarrollan y despliegan y los que no lo hacen.

 

La concentración de los mercados de la inteligencia artificial tiene sus raíces en la dinámica de convergencia de la inteligencia artificial, la convergencia de datos, algoritmos, software y hardware. Esta dinámica refuerza los efectos de la red y escala de las plataformas digitales. Las plataformas digitales permiten la creación de valor mediante las interacciones entre usuarios y productores, y permiten una infraestructura abierta para los participantes mediante la cual se establecen nuevas normas, protocolos y mecanismos de coordinación estandarizados

La escala ofrece una ventaja significativa en el acceso y almacenamiento de datos lo cual es esencial para la formación de modelos de inteligencia artificial. Esto lo acumulan estos grandes atractores de información.

Por otro lado, el ecosistema de la plataforma alberga software y atrae talento y experiencia para construir, desplegar y mejorar los sistemas de inteligencia artificial

Por último, las plataformas pueden permitirse el acceso a una potencia de computación escalable para procesar datos con algoritmos. Toda una Sinergia de potencias.

Les permite por tanto a las grandes empresas mejorar sus servicios, gracias a la inteligencia artificial, de tal forma que obtienen una mejor predicción y una mayor personalización de los servicios, así como una optimización de los recursos y una previsión mayor de las tendencias de mercado, con lo que logran grandes aumentos de productividad

Hoy en día Estados Unidos y China forman casi un duopolio en este ámbito, debido a factores como son los grandes mercados que albergan, la fuerte reserva de talento (robo de cerebros), la política de apoyo estatal a la innovación y el emprendimiento, y las inversiones masivas en I+D.

Según los datos de la Asociación Nacional de Capital de Riesgo, 965 empresas relacionadas con la inteligencia artificial en Estados Unidos recaudaron 13.500 millones de dólares en capital de riesgo entre el primer y tercer trimestre de 2019. Agentes importantes como la Unión Europea, el Reino Unido, Canadá … tienen ambiciosas estrategias globales y están realizando importantes inversiones para convertirse también en polos de la inteligencia artificial. Sin embargo, todavía están a mucha distancia del duopolio mencionado.

Otro actor importante que se suma es la India, que quiere convertirse en un garaje de la inteligencia artificial especializada en probar aplicaciones nacionales específicas, para el desarrollo económico en los diferentes países donde pueda implantarla.

La estrategia de Australia se sienta en gran medida en la adopción sectorial de la inteligencia artificial mientras que la de Canadá lo hace en la investigación científica y el desarrollo de talentos.

Existe por tanto una posición estratégica y de fortalezas para cosechar los beneficios de la inteligencia artificial por cada país. Los gobiernos de países tecnológicamente punteros como son los de Estados Unidos, de China o de la Unión Europea, utilizan la política de estandarización y aprovechan en las negociaciones comerciales este poder para aumentar su competitividad. Pero sobre todo los dos primeros.

La tensión entre los diferentes órganos encargados de establecer normas es visible en el continente africano especialmente en relación con las tecnologías de reconocimiento facial.

Las normas sobre estas tecnologías contienen un posicionamiento subyacente respecto de temas de gran interés social como la privacidad a los derechos humanos y la vigilancia.

La creciente rivalidad entre las normas chinas elaboradas y difundidas por empresas chinas, que operan en África como son (ZTE, Dahua y China Telecom) y la Unión Internacional de Telecomunicaciones (UIT) de las Naciones Unidas, encargadas de elaborar normas mundiales, ilustran una pequeña muestra de este antagonismo más amplio.

PBC

 

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