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Para 2030 entre 400 y 800 millones de personas serán desplazadas de sus puestos de trabajo

by PBC

 

Llevamos muchos años oyendo que los robots y la IA nos van a quitar el trabajo. Los robots son cada vez más comunes y el miedo a que una máquina pueda hacer lo que ahora mismo hacen los humanos lleva tiempo siendo objeto de estudio, y el nuevo paper (PDF) de Daron Acemoglu, el conocido economista turco del MIT y NBER, es claro: «el impacto general de la adopción de robots en el empleo de la industria es negativo».

En el estudio, Acemoglu, Claire Lelarge (Paris-Saclay, CREST y CEPR) y Pascual Restrepo (Universidad de Boston) estudiaron los efectos de la adopción de robots en una muestra de 55.390 empresas francesas activas entre 2010 y 2015 en el sector de la manufactura. De estas 55.390 compañías, 598 compraron robots industriales durante este periodo. Es solo un 1% del total, pero ese 1% acumula el 20% del empleo total de la industria manufacturera.

 

Crece el empleo en las grandes empresas, pero se reduce a nivel industria

 

Lo primero que destaca el artículo es que la adopción de robots tiende a ser mayor en las grandes firmas. Acemoglu cita el siguiente ejemplo: «el 13% de las empresas del top 1% por distribución de ventas de la industria adoptaron robots, mientras que no hay adopción de robots entre las empresas por debajo del 20 percentil de la distribución de ventas». En otras palabras, cuanto más grande es una compañía, más probable es que adopte robots. 

De acuerdo a los datos de las organizaciones, la adopción de robots aumenta un 20% el valor añadido, reduce un 4,3% la cuota de mano de obra y aumenta el valor añadido por hora. Curiosamente, el número de horas de trabajo también aumenta en las empresas que añaden robots a su producción en un 10,9%, así como la retribución por horas, que aumenta «modestamente». Eso se debe a que las compañías que implantan robots reducen sus costes y, por lo tanto, pueden ganar cuota de mercado a costa de sus competidores.

 

¿En qué se traduce eso? En que el aumento del empleo en estas empresas puede ir de a mano de la pérdida de empleo en otras compañías competidoras, que pueden no tener los suficientes recursos para sumarse a la automatización. El estudio apunta que «un aumento de 10 puntos porcentuales en la adopción de robots por parte de los competidores está asociado a un descenso del 2,5% en el empleo y del 2,1% en el valor añadido».

Ahora solo queda agregar todos los datos, y la conclusión es la siguiente:

«Agregando los efectos propios y los de los competidores, encontramos que la adopción de robots está asociada con una disminución general del empleo de la industria: un aumento de 20 puntos porcentuales en la adopción de robots (que es el promedio de adopción de robots en nuestra muestra) se asocia con un descenso del 3,2% en el empleo de la industria».

Básicamente, y dicho de otra forma, a medida que una industria se automatiza, más se reduce el empleo. Los autores concluyen que los efectos a nivel de empresa no se corresponden con el impacto global de la automatización, ya que las organizaciones que usan estas tecnologías reducen sus costes y se expanden a costa de sus competidores.

Un aumento del 20% en la automatización en una industria se asocia a un descenso del 3,2% en el empleo de dicha industria

El empleo crece en las empresas más automatizadas porque aumenta su productividad y sus operaciones, pero lo hace reduciendo el empleo de sus competidores. «Las implicaciones a nivel de mercado de la adopción de robots son negativas» para el empleo, concluyen los investigadores. Ya en 2017, un estudio de McKinsey Global Institute apuntaba que para 2030 entre 400 y 800 millones de personas serán desplazadas de sus puestos de trabajo debido a la automatización, aunque los puntos de vista son variados.

Prueba de ello es el informe del Foro Económico Mundial publicado a finales de 2018, en el que se expone un escenario algo más alentador. Según dicho informe, para 2025 se habrán perdido 75 millones de empleo, pero el avance en la tecnología generará 133 millones de puestos de trabajo nuevos, por lo que el balance será positivo. Los puestos de trabajo que se verá más afectados serán, según este informe, los que impliquen esfuerzo físico, las labores rutinarias de oficina y los encargados de capturar datos.

Los puestos de trabajo generados, por lo tanto, serán más especializados. Tanto que el 54% de todos los empleados necesitarán formación en nuevas habilidades durante los próximos cinco años. Y es que no todas las funciones se pueden automatizar, puesto que no todas resultan igual de rentables. Como apunta Santiago Martínez de la Casa, experto en robótica y automación de RoboticsLab:

«Las tareas que no aportan valor añadido son las que se pueden automatizar. En otras la evaluación resulta mucho más compleja porque puede que aporten valor, pero el coste es muy elevado y complejo de implementar. En ese caso no merece la pena hasta que la tecnología no esté preparada”.

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