Hombre bueno y hombre malo, crédito social en la China orweliana

Una exquisita vigilancia denominada “crédito social” se está realizando en China

Palabras como credibilidad y honestidad rodean los mecanismos públicos y privados de evaluación de individuos, de empresas y sociedades, “los malos y los buenos” son automáticamente clasificados. Unos irán al infierno y otros no, social y económicamente hablando.

Una exquisita vigilancia denominada “crédito social” se está realizando en China.

Pero esto no empezó en China, los chinos aprendieron de los bancos americanos y de su “credit score” en el años 2000. Trabajando sobre ello, ya en 2012 los chinos comenzaron una experiencia piloto en varios municipios, una especie de “valoración de solvencia aumentada”. La mayoría de estos medidores de solvencia, no solo económica, sacan provecho de los smartphones y sus datos, y también de una videovigilancia cada vez más incisiva, recordemos que China es el país con más cámaras instaladas per cápita (42% del mundo). En la calificación usan desde el respeto al código de circulación, o el tirar un papel al suelo, hasta poner una pegatina o cartel en una farola..todo se mide y se controla.

La protección de datos personales puede saltar por los aires, la ISO/TC 290 les resulta demasiado conservadora. En 2020 piensan ya en establecer nuevas normas, e instaurar castigos y gratificaciones; una gran infraestructura soportará todos estos objetivos de control social. En Pekin se lo plantean para el año 2021.

La ciudad de Hangzhou (de las más avanzadas en estas lides) combina 2 sistemas de calificación, uno público y otro privado. La mayoría de los habitantes ni los conocen.

En esta ciudad existe una tarjeta de ciudadano donde las autoridades recopilan gran cantidad de datos, para “delimitar las necesidades de los habitantes”. Para acceder a otros servicios con la tarjeta, han de facilitar la calificación de Crédito Sésamo que por reconocimiento facial se realiza, y adjudica de esta forma su nivel de ciudadanía.

El Crédito Sésamo, sirve a la división financiera de Alibaba, líder en comercio electrónico en China. Este crédito atribuye desde una puntuación de 350 a 950 a los usuarios de la aplicación al realizar los pagos.

Alipay (plataforma de pagos y envío de dinero) que tenía en septiembre de 2018 unos 700 millones de usuarios activos, facilita un torrente de información personal a Alibaba (Ant Financial). Pero esto es solo una fuente de información, otras plataformas facilitan, pequeños préstamos al consumo, patrimonio inmobiliario, nivel de estudios, aficiones…

Valoran incluso que alguien que juegue más de 6 horas al día a videojuegos será considerada persona perezosa, la compra de pañales supone un sentido más elevado de la responsabilidad etc..

Este capitalismo de estado, o mejor dicho, capitalismo de control social absoluto parece que quiere imponerse a nivel mundial. China converge con otros sistemas ya impuestos en el mundo occidental, donde los estados y la corporaciones se nutren de estas plataformas, quedando la intimidad, la libertad y los derechos del ser humano reducidos a una pequeña parte, cada vez más ínfima, cada vez más vulnerable.

Alberto Mangas

 

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Written by Alberto Mangas

Ingeniero. Gestor Web. Mantenimiento Industrial y Minero. Redes electricas aéreas y subterráneas. Prevencionista de Riesgos y Experto en Impacto ambiental.