Parados y robotización, un debate político para los profesionales

La revolución tecnológica que se está produciendo no implica necesariamente desempleo y/o precariedad, tampoco supone someter al 80 % de la población a un subsidio de mantenimiento para no generar tensiones sociales. El planteamiento desde el Bien Común ha de ser otro.

En el santuario de la tecnología y de las tendencias del futuro, en el MIT -Instituto Tecnológico de Massachusetts- algunos expertos trabajan con escenarios de un 80% de desempleo mundial a consecuencia de la revolución 4.0.

Para algunos de estos gurús de los estudios socio-tecnológicos, el ser humano tendrá que desempeñar profesiones muy creativas, alejadas o complementarias de aquellas realizadas por máquinas con algoritmos cada vez más mejorados y adaptados a las producciones o servicios deseados. Sabemos que la creatividad es algo intrínseco al ser humano, y eso los robots no lo tienen actualmente. También somos conscientes que están por explorar necesidades de trabajo no cubiertas por el actual estatus socioeconómico donde impera la ley del máximo interés y beneficio. Por todo esto no podemos resignarnos a un determinismo tecnológico que diga cuál es el futuro del trabajo humano.

Nos encontramos pues ante una cuestión política de fondo

            Si asumimos este  falso determinismo tecnológico se nos plantea la cuestión de disponer de una renta básica universal para los excluidos del empleo mundial. O dicho de otra forma, un subsidio que sea complementario a otros trabajos que esporádicamente puedan “caer” si no te encuentras en la cúspide de la pirámide de la productividad. En este caso, tanto por el lado de las “izquierdas” y “derechas”  hay una gran convergencia, en asumir que gran parte de la población tendrá que vivir subsidiada, con trabajos complementarios a tiempo parcial o temporal según vaya surgiendo.

Para otros profesionales que amamos lo profesional  (vocación) , como desarrollo de la personal, no es ésta la solución. La cuestión de fondo, es si este sistema económico permite que el ser humano desarrolle su profesión al máximo con un justo reparto de la productividad fruto del trabajo acumulado de generaciones y generaciones. ¿Qué es sino el conocimiento que se han generado en las universidades pagadas sobre todo por los más pobres?

Hemos vivido transiciones en la humanidad, como con la era industrial. Las técnicas que ha ido creando el ser humano con su esfuerzo nos han desplazado hacia otro tipo de tareas.  Por tanto, este cambio  debe estar  más cercano a potenciar la aportación más propiamente humana -la creatividad- y a dignificar su trabajo, donde todas las destrezas se desarrollen al máximo y den frutos mejores para la economía y la sociedad,. Pero recordemos que durante la era industrial se produjeron no pocas convulsiones por el aplastamiento de los trabajadores.

La actual revolución tecnológica es falsa si no empieza eliminando todas las formas de esclavitud y precarización y promueve la vocación profesional de todo ser humano, fuente fundamental de la creatividad y la belleza.

¿Desea eso realmente el hipercapitalismo tecnológico?

Alberto Mangas

Written by Alberto Mangas

Ingeniero. Gestor Web. Mantenimiento Industrial y Minero. Redes electricas aéreas y subterráneas. Prevencionista de Riesgos y Experto en Impacto ambiental.