Lo primero que debemos señalar es que el problema que intentamos resolver puede ser de cualquier naturaleza: matemático, profesional, humano en general.
A continuación, planteamos conscientemente el problema inmediatamente antes de dormir. Este planteamiento no tiene que ser exahustivo, simplemente recordamos la cuestión y la información de la que disponemos. Reflexionamos sobre el problema (su naturaleza, lo que nos gustaría obtener…) pero sin intentar solucionarlo.
Tranquilamente intentamos dormir. Durante el sueño nuestro cerebro funciona con consciencia de lo que esta viviendo pero con la ventaja de que tanto la razón como los limites morales y culturales están más relajados lo que nos permite explorar campos nuevos de solución.
Una de las claves de esta técnica es recuperar ese trabajo que ha hecho el cerebro. Para ello es fundamental saber despertarse de forma natural. Esto se consigue regularizando nuestra hora de irse a dormir y despertarse. Acostarnos y levantarnos a la misma hora siempre.
Cuando despertamos recuperamos los recursos racionales desinhibidos al mismo tiempo que mantenemos las imágenes del sueño que hemos tenido. Es un estado de duermevela idóneo para la resolución creativa de problemas.
Una vez que nos despertamos de forma natural, no hay que levantarse inmediatamente sino dejar unos 20 minutos en duermevela intentando recuperar la información elaborada durante el sueño. Pasados estos 20 minutos tomamos notas de lo que vayamos rescatando.
De esta manera hemos podido orientar la solución de un problema, reorganizar un trabajo pendiente, tomar una decisión,… etc. El secreto es dejar a la mente a su aire, no ser inquisitivo y no preocuparse sobre el resultado final. Es lo contrario de la disciplina mental.
Una tecnica parecida de pensamiento no dirigido se puede practicar cuando vamos a pasear, hacer algún tipo ejercicio o tarea manual mecánica ligera ( barrer, fregar,…).
