Cambio climático como estrategia para el control de población

Los grandes organismos internacionales, principalmente las Naciones Unidas, coordinados por las grandes empresas transnacionales a través del UN Global Compact están utilizando «el cambio climático» para generar una opinión pública mundial a favor de un creciente control de población de los pueblos empobrecidos. Para poder hacer sostenible el actual nivel de consumo y explotación de recursos del que disfruta  una minoría enriquecida del planeta es necesario que los pueblos empobrecidos de la Tierra sean forzados a disminuir su población[1].

Es ya una evidencia  que la humanidad tiene recursos y tecnología suficiente para que una población de más del doble de la actual pueda vivir sin dificultades. Según la FAO, se producen alimentos para 5 veces la población mundial. El problema no es de falta de recursos sin embargo cada día mueren más 100.000 personas por hambre y un tercio de los alimentos se desperdician. Los países ricos tiran el equivalente a la producción agrícola de toda  África subsahariana.

Por otro lado, el problema tampoco es de exceso de población. Hay una tendencia global, de la que no se habla deliberadamente, de estancamiento poblacional y envejecimiento de muchos países del mundo, no solo  de países enriquecidos. La tasa media de fecundidad a nivel mundial es de 2,5, ligeramente superior a la tasa de reposición en condiciones sanitarias buenas.  Solo África parece resistir el suicidio demográfico al que muchos países del mundo se están viendo abocados.

La campaña global contra el cambio climático de origen antropogénico  no se está utilizando fundamentalmente para denunciar las causas que lo producen: los escandalosos niveles de consumo de los países enriquecidos. Consumo cuya huella ecológica es tal que si toda la población mundial viviera como lo hacen europeos o norteamericanos necesitaríamos tres planetas como mínimo. Un norteamericano consume 20 veces más que un indio. Eso sin contar la contaminación, en muchos casos irreversible, de grandes zonas del planeta situadas normalmente en países pobres..

Un norteamericano consume 20 veces más que un indio. Eso sin contar la contaminación, en muchos casos irreversible, de grandes zonas del planeta situadas normalmente en países pobres..

El nivel de consumo de los países enriquecidos, una minoría de la población mundial, solo es sostenible desde  de un sistema económico, político y cultural radicalmente injusto que mantiene a la mayoría de la población en la miseria. El neocapitalismo solo puede perpetuarse si controla la población empobrecida. Esto se está haciendo fundamentalmente mediante  la financiación e imposición de campañas de esterilización, ideología de género, aborto, dispensación masiva  de anticonceptivos  y por supuesto imponiendo un durísimo control de la inmigración de los pobres. Se estima que pueden estar muriendo ahogados en el Mediterráneo hasta 30.000 inmigrantes cada año.

Ningún organismo internacional u ONG global plantea eliminar  las causas comerciales, financieras, tecnológicas que están produciendo los actuales niveles de injusticia y desigualdad. Solo el 10% de la población mundial controla y disfruta del 90% de los recursos.

La zanahoria con la que se está vendiendo el mito de la superpoblación se denomina ahora el dividendo demográfico[2]  que según los expertos supondría unos 100.000 millones de dólares el que disminuyera la población dependiente de los países empobrecidos, fundamentalmente impidiendo el nacimiento nuevos niños. Para conseguir este objetivo las grandes fundaciones[3]  y la mayoría de las ONGs del neocapitalismo está implementando grandes campañas de opinión pública para la imposición de la llamada salud reproductiva y los nuevos derechos sexuales y reproductivos fundamentalmente entre las niñas y las adolescentes. Un claro ejemplo de esto fue la creación y  financiación millonaria[4] de la sección Planeta Futuro del periódico El País por Bill & Melinda Gates Foundation con más de un millón de euros en dos años.

[1] Equipo Maria Asián. Los mitos del Imperialismo. Cambio climático y Objetivos del Milenio. Mentiras contra los pobres. Ediciones Voz de los sin Voz. Madrid. 2011.

[2] http://www.unfpa.org/demographic-dividend

[3] https://elpais.com/elpais/2017/07/10/opinion/1499671542_640602.html

[4] https://www.elconfidencial.com/comunicacion/2016-01-08/bill-gates-subvenciono-a-el-pais-con-mas-de-un-millon-de-euros-en-dos-anos_1131902/

Written by Carlos Llarandi

Carlos Llarandi Arroyo. Químico. Profesor de Ciencias. Greenwich School.Madrid. Análisis de Sistemas Dinámicos.Nabucco Center.Spin-Off Universidad de Sevilla. Máster Ciencias Matrimonio y Familia (pte tesina) y Máster en Doctrina Social de la Iglesia. Madrid. Science & faith. Barcelona. @carlosllarandi