El suicidio demográfico de China…sin inmigrantes

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La población de China está disminuyendo. Aunque el enorme país sigue contando con 1.400 millones de personas (casi uno de cada 5 habitantes del planeta), la Oficina Nacional de Estadística de China anunció que su población se redujo en 2022, en aproximadamente 850.000 personas. 

Esta impactante estadística no es más el principio del declive demográfico de China. Este mismo año, India la superará en población, y en pocos años superará a la población china en edad de trabajar: personas de 20 a 69 años. Las Naciones Unidas han calculado que si la tasa de natalidad de China se mantiene en los niveles actuales y el país no consigue posicionarse como un destino atractivo para los emigrantes, perderá casi la mitad de su población a finales de este siglo, una contracción de unos 700 millones de personas.

El fuerte crecimiento de su población en edad de trabajar en las últimas décadas ha permitido a China convertirse en la fábrica del mundo: más del 70% de los paneles solares, el 60% de la maquinaria agrícola y el 25% de los robots se construyen con componentes de proveedores chinos.

Pero debido a su destreza manufacturera y a su importancia para las cadenas de suministro, la disminución de la población en edad de trabajar no solo afecta al país, sino que tiene consecuencias directas en la economía mundial. Además, también es un presagio para EEUU y Europa: si no recuperan sus tasas de natalidad, se enfrentarán al mismo destino económico que China.

Menos niños, menos trabajadores

Durante décadas, la tasa de fertilidad de China (el número de nacidos vivos por mujer) ha disminuido, provocando un freno en el crecimiento demográfico del país. En 2022, alcanzó el nivel más bajo registrado, 1,1 hijos por mujer. En los principales centros de población, Pekín y Shanghái, la tasa de fertilidad se redujo a 0,7 hijos por mujer.

La política china del hijo único, que restringía a las parejas a tener un solo hijo, no es la única culpable (aunque sí ha desempeñado un pequeño papel). Cuando se implantó esta norma en todo el país en 1980, la tasa de fertilidad ya había descendido a 2,6 desde los más de 6 hijos por mujer de 1970. 

Más tarde, en 1991, cayó por debajo de 2,1 hijos por mujer, el nivel necesario para mantener la población estable a lo largo del tiempo. En ese momento se puso en marcha un temporizador demográfico, y ahora la alarma está sonando.

La disminución de la población lleva años preocupando al Gobierno chino, lo que llevó al país a relajar su restrictiva política del hijo único en 2016. El Gobierno empezó a animar a sus ciudadanos a tener hasta 3 hijos ofreciéndoles incentivos en metálico, descuentos inmobiliarios y permisos de maternidad ampliados. Pero parece que esos esfuerzos han sido en gran medida infructuosos.

A diferencia de muchas economías desarrolladas de Occidente, China y otras grandes potencias económicas de Asia no están recurriendo a la inmigración para compensar el descenso de la fecundidad. En lugar de eso, se están cerrando en banda. 

La proporción de inmigrantes respecto a la población total en Japón en 2020 era solo del 2%. En la India era del 0,3%, y en China únicamente del 0,1%. Para los extranjeros, obtener la ciudadanía china es prácticamente imposible.

En comparación con un ejemplo europeo, el 17% de las personas que vivían en Alemania en 2021 habían nacido en el extranjero, y un tercio de ellas había obtenido la ciudadanía alemana.

Menos niños y menos inmigrantes implica menos trabajadores a largo plazo. Las previsiones de la ONU sugieren que la población activa de China se reducirá más en los próximos años que en casi cualquier otro país, y la disminución de población sentará las bases para una inversión de sus décadas de fuerte crecimiento económico, es decir, el nivel de vida no mejorará tan rápidamente.

Se trata de un reto gigantesco para la economía del país asiático y para los ambiciosos planes de Xi Jinping de convertir a China en la mayor economía del mundo y en la superpotencia dominante.

La disminución de la mano de obra ya ha provocado que el Gobierno cambie su enfoque económico. Tras décadas de crecimiento manufacturero intensivo en mano de obra y basado en las exportaciones, el 14º plan quinquenal del gobierno (el último conjunto de objetivos de crecimiento y reformas económicas establecido por el Partido Comunista Chino, en 2021) se centraba en orientar la economía hacia su mercado interno e invertir en productos de mayor valor añadido.

Más información

https://www.businessinsider.es/disminucion-poblacion-china-provocara-crisis-economica-mundial-1195906

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