En un artículo del diario El Mundo del pasado domingo se trataba el tema de la IA como La asignatura pendiente de la Universidad para el próximo curso. Señalaba que hasta ahora, en el ámbito de la gestión universitaria solo se ponía el acento en el control de los trabajos de los alumnos, en una visión meramente normativa, sin tener en cuenta otros aspectos que revolucionan la formación universitaria de nuevos profesionales y los cambios de la propia institución.
No cabe duda, que a la universidad le ha pillado esta revolución con el pie cambiado, mirando al dedo que apuntaba la luna.
Para todos nosotros, la sociedad, como educadores (padres) de las proximas generaciones, la herramienta tecnológica (IA), debe ser un acicate en nuestra respuesta, un aldabonazo a nuestra calma chicha, un revolcón a una póstura cómoda y hasta cierto punto autocomplaciente.
En ese sentido habría que apuntar algunos aspectos necesarios, un humus que sea la base para abordar con alguna garantía esta revolución que abarca todos los aspectos, incluidos los formativos.
1.Fomentar el sentido crítico: Establecer plataformas o cauces de formación política que se eleven por encima del mercantilismo neocapitalista vigente, y que tenga su anclaje en la solidaridad y en la promoción del Bien Común. Necesitamos una visión crítica e institucional de la estructura que está cambiando el mundo a una velocidad que nunca habíamos imaginado.
2.Potenciar las humanidades de forma transversal: La historia, la filosofía…además de un enfoque sapiencial y religioso, absolutamente necesario, alejado de todo elitismo y dinámica de líderes, que suelen ser trampas para los más pobres. Las preguntas y miedos que nos genera la máquina en realidad revelan la necesidad de redescubrir nuestra propia identidad. Nos recuerda que hay dimensiones humanas —como la empatía, el sufrimiento, la finitud y la intuición espiritual— que ningún volumen de datos o poder de cómputo podrá replicar jamás.
«Como sociedad, tenemos el deber moral de conseguir que la tecnología se use como herramienta, no como arma, para construir un mundo más justo.»
— Paolo Benanti
3.Evitar la delegación cognitiva extrema, que nos permita manejar la IA con criterio propio. ¿Ventajas y riesgos?
Las Ventajas
- Liberación de carga mental: Al subcontratar tareas mecánicas (como transcribir una reunión), tu cerebro tiene más espacio libre para la creatividad y el pensamiento estratégico.
- Velocidad y escala: La IA procesa en segundos conexiones lógicas que a un humano le tomarían días.
Los Riesgos
- Pérdida de habilidades: Así como casi nadie recuerda ya los números de teléfono de sus amigos porque los guarda el móvil, delegar la escritura o el análisis de problemas complejos puede debilitar nuestra capacidad de pensar críticamente por nosotros mismos.
- Sesgo de automatización: La tendencia humana a creer ciegamente que lo que dice la máquina es correcto, dejando de verificar la información.
4.Fomentar la colaboración por la existencia dentro de este magma tecnológico, que sea vacuna contra la delegación política en la IA y las plataformas que la sustentan.
Se pueden escribir más aspectos. Pero por ahora, estos…
