Salud y medicamentos, ¿dónde queda el Bien Común?

La enfermedad se ha convertido en un gran negocio. El mercado farmacéutico supera las ganancias por ventas, a las de armas o las telecomunicaciones. Por cada dólar invertido en fabricar un medicamento se obtienen mil de ganancia. ¿Sirven algo estas políticas sanitarias para el Bien Común? ¿Se beneficia a la sociedad o se la perjudica?

Las farmacéuticas han convertido la enfermedad en un negocio. Las farmacéuticas deciden, prácticamente con la connivencia de muchos gobiernos, qué enfermos tendrán acceso, a qué medicamentos podrán optar, y en qué zonas de la Tierra se podrán distribuir.

Hoy en día existe una relación 90/10 entre enfermos, enfermedades y medicamentos (investigación y desarrollo). El 90% del presupuesto dedicado por las farmacéuticas para la investigación y el desarrollo de nuevos medicamentos está destinado a enfermedades que padecen un 10% de la población mundial (cáncer, artrosis, diabetes, trastornos de lípidos, hipertensión, etc). Y viceversa.

Uno de los problemas más importantes a los que se enfrenta la ciencia biomédica en nuestros días es la preponderancia de los intereses económicos sobre cualquier otro. Como ejemplo, ponemos este artículo sobre el precio, y la burbuja generada, en la comercialización de los medicamentos contra el cáncer.

Las Farmacéuticas se mueven en algunos de estos planos

  1. Realizan una gran presión mediática, para que sean reclamados los medicamentos por el paciente. Gran parte del gasto se dedica a este asunto. Por ejemplo la dinámica de tener cuerpos perfectos, etc…
  2. Tienden al monopolio y a condiciones abusivas, haciendo que las administraciones tengan que costear gran parte de medicamentos prohibitivos para muchas personas.
  3. Investigan en enfermedades de los países más ricos (cosmética, dermatología, colesterol, diabetes..), donde puede haber un importante retorno de inversión, y donde los parámetros de enfermedad se sitúan al nivel que interesa en cada momento (nivel de colesterol por ejemplo).
  4. Fuerzan las legislaciones nacionales e internacionales para favorecer sus intereses. En este tema, seguro que veremos cambios con respecto a la medicina on-line y a la expedición de medicamentos.

                Mientras esto ocurre, desde el punto de vista de la prevención no se atajan pandemias como la del Paro, con los efectos tan negativos que ha producido en la sociedad española.

En el caso de España, se constata que el desempleo se encuentra asociado con cuadros de depresión, alcoholismo o ansiedad.  Pero, ¿le interesará a alguien, por ejemplo, el incremento del consumo de ansiolíticos en España?

Decir, en este sentido, que el consumo de somníferos y ansiolíticos ha aumentado en España un 57% en 12 años (según la OCU). El consumo en España de benzodiazepinas, familia de medicamentos de los somníferos y los ansiolíticos, es de los más elevados de Europa. Cuatro veces más que en Alemania o el Reino Unido e incluso superior al de Estados Unidos.

Estas  grandes empresas  dirigen cada vez más su inversión en el desarrollo de fármacos contra el cáncer o el alzhéimer o para tratar enfermedades de la piel y en medicina estética, sobretodo en sociedades más enriquecidas, más preocupadas por el envejecimiento y alargar su “calidad de vida”. De salir adelante, estos fármacos generarán nuevas fuentes de ingresos y elevados márgenes para sus propietarios.  Para ello han empezado a gastar miles  de millones en fusiones y alianzas con empresas tecnológicas, financieras y del sector de la salud (incluyendo los seguros). Esperan  penetrar con más fuerza en sectores como la genética, los seguros de vida, la minería de datos y la inteligencia artificial.

Mientras tanto las políticas sanitarias lo único que han realizado como mucho es realizar compras conjuntas de todas las CCAA, en un intento desesperado de abaratar los medicamentos.

El Bien Común necesita bastante más, y los profesionales de la medicina y del sector sanitario, meter la cabeza y las manos en estas problemáticas.

Alberto Mangas

Written by Alberto Mangas

Ingeniero. Gestor Web. Mantenimiento Industrial y Minero. Redes electricas aéreas y subterráneas. Prevencionista de Riesgos y Experto en Impacto ambiental.


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