Lo que más necesita cualquier ser humano es un proyecto serio de vida. Un proyecto que le desarrolle plenamente y que dé sentido. La identidad humana es esencialmente proyectiva, es decir, más importante que lo qué somos y más importante que lo qué hemos sido, es lo qué deseamos ser.
Sin embargo, cuando vivimos doblados sobre nosotros mismos nuestro horizonte se acorta, se estrecha y nuestras circunstancias lo ocupan todo asfixiando todas nuestras capacidades y posibilidades.
