Reconecta con la naturaleza

El ser humano tiene inscrito un mensaje moral en su naturaleza que no puede obviar

“El arte de la medicina consiste en entender al paciente mientras la naturaleza cura la enfermedad”  Voltaire

Desde hace miles de años, médicos y filósofos ya recomendaban a la población permanecer en contacto con la naturaleza. Ellos opinaban que el entorno urbano no beneficiaba a sus habitantes a tener una salud óptima.

Para dar importancia al contacto con la naturaleza  es necesario mirar atrás en el pasado.

Nuestros genes pasaron el 99’9% de su existencia en un entorno natural y todavía reconocemos la naturaleza como nuestro hogar.

Los lagos y mares siempre han sido apreciados por el ser humano, ¿Por qué? Porque eran fuentes inagotables de alimento. Nos gustan los ríos y cascadas porque ofrecían agua no estancada. Nos atrae la hierba baja pero no tanto la maleza, porque podía esconder animales peligrosos.

Nuestra evolución e historia nos indica que el hábitat natural era esencial en nuestras vidas.

Actualmente, el ser humano se encuentra en un momento en el que ha dejado de lado la naturaleza y sus beneficios.

Por otro lado, además de mencionar la importancia de la naturaleza a través de filósofos, poetas y médicos, la ciencia en los últimos años lo ha corroborado y respaldado.

En 1982, la agencia forestal de Japón sacó un programa con el nombre shinrin-yoku, traducido como “baño de bosques”. Los primeros estudios demostraban que caminar 40 minutos por el bosque reducían los niveles de estrés y se producían la activación de ondas alfa.Investigaciones posteriores corroboraron estos marcadores, demostrando que la naturaleza agranda los beneficios de la actividad física.

Otro estudio en 11.000 daneses encontró que los que vivían a más de un kilómetro de amplias zonas naturales (incluyendo bosques, parques, mares o montañas) tenían un 42% más de probabilidad de reportar alto estrés y de sufrir casi cualquier tipo de enfermedad, incluyendo enfermedad coronaria y cáncer. Podríamos pensar que las personas con más recursos económicos viven más cerca de entornos naturales y que esto explicaría realmente la diferencia, pero incluso controlando los ingresos, se mantienen los resultados.

En un hospital, los pacientes cuyas habitaciones tenían vistas a entornos naturales se recuperaban antes que aquellos con vistas urbanas o interiores. No solo salían más rápido del hospital, durante su estancia reportaban además menos dolor y requerían menos medicación. Al realizar análisis cerebrales más avanzados, con imagen por resonancia magnética (FMRI), se observa cómo las imágenes naturales activan zonas del cerebro ricas en receptores opioides. Es decir, la naturaleza actúa como una especie de morfina, reduciendo el dolor y produciendo sensación de bienestar, pero sin efectos secundarios.

La naturaleza consigue como resultado final menos depresión o ansiedad, además contribuir a que el ser humano posea menos enfermedades.

Necesitamos más naturaleza en nuestras vidas, y por supuesto, valorar la naturaleza en todos sus aspectos porque hay personas en el mundo que no pueden disfrutar de ella.

Por último recordar que evolucionamos en un entorno salvaje y natural por lo que nuestros genes se beneficiarán de reencontrarse con su hábitat natural.

 

Manu Martín Miras

Técnico Superior de Actividades Físico Deportivas
Estudiante de CC. del Deporte.

Salud Salvaje de Fitness Revolucionario pp 206,207,208

Written by PBC

Profesionales por el Bien Común-Blog


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