Los sueldos del Parlamento Europeo son un atentado contra el Bien Común

Los elevados sueldos y la falta de transparencia fomentan la insolidaridad y los populismos

 

La cercanía de las Elecciones al Parlamento Europeo, que se celebrarán el próximo día 26 de mayo coincidiendo con los comicios regionales y locales, vuelve a poner encima de la mesa la cuestión de los abultados sueldos y las ventajosas condiciones laborales que se aplican a los representantes electos para la cámara comunitaria.

 

La Eurocámara cuenta con un número muy abultado de representantes. Para ser precisos, la legislatura que acaba de concluir se ha desarrollado con 751 diputados comunitarios. Estos representantes cuentan con tres tipos de ingresos: los fijos, los variables y los vinculados a la pensión de jubilación.

Cada mes, los europarlamentarios se embolsan 8.500 euros brutos. A estar cifra hay que restarle los impuestos y la aportación obligatoria a un seguro, lo que deja el cobro neto de la nómina en 6.600 euros al mes. Esta es la partida más importante de los ingresos fijos, pero no la única, puesto que también hay otras fórmulas retributivas incluidas…

 

Así, cada mes hay 4.300 euros consignados al programa GEA, que abarca todo tipo de dietas para gastos generales. Aquí entran cuestiones tan dispares como el alquiler de oficinas, los gastos de teléfono, etc. Además, hay otros 24.000 euros mensuales reservados para que los eurodiputados contraten asistentes o becarios. En este último punto, la regla vigente exige que su sueldo no rebase los 6.600 euros brutos.

Hasta aquí los ingresos fijos, pero Bruselas también contempla importantes desembolsos ligados al concepto de retribución variable. Entre ellos, quizá el más polémico son las dietas de estancia: la asistencia a los plenos de la Eurocámara supone 300 euros de retribución diaria, con la condición de que los niveles de absentismo no lleguen al 50%. Si el eurodiputado falta a más de la mitad de las sesiones, la dieta baja a 150 euros.

 

Además, los gastos variables incluyen igualmente el reembolso de los viajes que realizan los eurodiputados. Hay ciertas condiciones que limitan estos gastos pero, en la práctica, cubren el grueso de los supuestos posibles: viajes aéreos o ferroviarios en clase de negocios, desplazamientos en automóvil… Además, el Parlamento Europeo incluye 4.300 euros para viajes a otros países de la UE.

Pero la cosa no acaba ahí. Una vez llega el momento de la jubilación, se activa la cláusula del 3,5%. ¿En qué consiste? Una vez cumplidos los 63 años de edad, todo político que haya pasado por el Parlamento Europeo tiene derecho a cobrar una pensión de retiro equivalente al 3,5% de su salario bruto por cada año de servicio en Bruselas. En la práctica, un político que cubra dos legislaturas en la Eurocámara percibiría el 35% de su sueldo bruto, lo que supondría una pensión de casi 3.000 euros.

 

No hay transparencia en los partidos españoles

Ya en 2017 El Confidencial denunciaba que “el Partido Popular, PSOE y Ciudadanos no hacen un alarde de transparencia en Europa. Ocultan el destino de los fondos que otorga la Eurocámara para que gasten en España, principalmente en el alquiler de oficinas y su mantenimiento, para que esa institución tan lejana a la ciudadanía resulte más cercana. Los 31 eurodiputados de esos tres partidos manejan 1,6 millones de euros por ese concepto, mientras que el gasto total de los 54 parlamentarios españoles asciende a 2,8 millones al año”

Podemos afirmar, en coherencia con una praxis política solidaria, que estos sueldos no son compatibles con los valores que implica una política por el Bien Común, a la vez que colaboran en el auge de los populismos y nacionalismo contra la democracia y contra la solidaridad…

 

Fuentes

Libre Mercado  

El Confidencial

Written by PBC

Profesionales por el Bien Común-Blog


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