El nuevo reduccionismo antropológico: La «infrahumanización» de los seres humanos a algoritmos bioquímicos.

El poder mediático del neocapitalismo hegemónico no se cansa de intentar convencernos mediante la mentira sistemáticamente propagada de que el ser humano no es persona. El objetivo no es otro que reducir la esencia, la naturaleza  y la dignidad inalienable que todo ser humano  conlleva para así facilitar su explotación y su dominio. La estrategia no es nueva. Los nazis antes de eliminar judíos, gitanos, disidentes políticos los «infrahumanizaban» para legitimar su exterminio.

Sin duda la «la infrahumanización» es la estrategia más generalizada por parte del sistema neocapitalista actual para garantizar  el dominio y la explotación de la mayoría de humanidad. Hoy un niño no nacido, un discapacitado, un enfermo terminal, un inmigrante empobrecido, un embrión, etc antes de ser eliminado, manipulado, esclavizado es meticulosamente «infrahumanizado» por el poder mediático. La cultura hegemónica actual, es fundamentalmente, una cultura para legitimar la «muerte» de unos seres humanos, la mayoría,  para que otros , la minoría,  vivan más y mejor. Y el éxito de esta estrategia cultural es que todos participemos de una misma mentalidad materialista, utilitarista y hedonista que acepte este sacrificio de seres humanos ( homo sacer[1]) de tal forma que todos seamos al mismo tiempo víctimas y victimarios. Así la complicidad o el colaboracionismo con el mal no solo será personal sino también estructural.

El nuevo reduccionismo antropológico materialista es aquel que considera a los seres humanos como una colección de mecanismos bioquímicos supervisados, gestionados, optimizados y descartados por algoritmos electrónicos. El creciente dominio de las empresas tecnológicas está básicamente orientado en esta dirección. No es tanto una cuestión económica, que también, sino una cuestión básicamente política. Nos ofrecen una quimera científico y social en la que los seres humanos podrían modificar lo esencial de su naturaleza para conseguir la felicidad plena y asemejarse a “dioses”.

Nos ofrecen una quimera científico y social en la que los seres humanos podrían modificar lo esencial de su naturaleza para conseguir la felicidad plena y asemejarse a “dioses”.

La ingeniería genética, la medicina regenerativa y la nanotecnología  pueden alargar nuestra esperanza de vida de manera indefinidita. Multitud de productos bio-químicos pueden ser ingeridos para conseguir la “felicidad individual” que no podemos conseguir en las relaciones humanas tradicionales. Y la ingeniería cyborg fusiona nuestros cuerpos y mentes con entes digitales que pueden proporcionarnos otra naturaleza  ya posthumana. El precio de todo ello es nada más  y nada menos que renunciar a cualquier creencia ajena a este proceso que dote de sentido a la existencia humana. Si el humanismo intentó sustituir a la religión, el posthumanismo debe sustituir al humanismo sea liberal, marxista, biologicista o cristiano. Serán, por tanto, las nuevas empresas bio-tecnológicas del neocapitalismo las encargadas de proporcionar no solo los medios sino también el sentido de nuestra existencia posthumana.

Esta quimera, científicamente  insostenible, sin embargo ejerce un poder conformador muy fuerte sobre la mentalidad de la sociedad. La posibilidad del mejoramiento humano legitima  la existencia de una élite y el descarte de muchos seres humanos de segunda categoría en todos los ámbitos de la existencia humana. La reducción de lo esencialmente humano a meros algoritmos bioquímicos ( genes, hormonas, …) elimina la dignidad inalienable que todo ser humano tiene. La conciencia, la libertad, la racionalidad, lo moral, los sentimientos y las emociones dejan de tener sentido, no existen, salvo como resultado del azar y la necesidad bio-química.

El enfoque materialista de la persona, a su vez, resulta funcional a las tendencias ideológicas que reducen a la persona a mero sujeto de relaciones de consumo o a mero engranaje de mecanismos sociales de circulación de bienes y servicios. Además, si la vida humana es mero algoritmo, se debilitan socialmente las razones para luchar por la dignidad de cada uno. ¿Cuáles serían las razones para defender la dignidad de cada persona humana? Ni siquiera la dignidad de la especie humana como tal aparece defendible ante esta impronta materialista[2].

 

Carlos Llarandi Arroyo

Profesionales por el Bien Común

[1]http://profesionalesporelbiencomun.com/biopolitica-homo-sacer-el-poder-redefine-la-vida-humana-seres-humanos-descartables/#.Wi7umlXiaG4

[2] http://centrodebioetica.org/2017/03/los-seres-humanos-somos-meros-algoritmos-una-reflexion-critica-sobre-el-libro-homo-deus-breve-historia-del-manana/

Written by Carlos Llarandi

Carlos Llarandi Arroyo. Químico. Profesor de Ciencias. Greenwich School.Madrid. Análisis de Sistemas Dinámicos.Nabucco Center.Spin-Off Universidad de Sevilla. Máster Ciencias Matrimonio y Familia y Máster en Doctrina Social de la Iglesia. Madrid. Science & faith. Barcelona. @carlosllarandi