Biopolítica: ¿Es el ecologismo una bioideología?

            La sensibilidad ecológica es una forma de iniciarse a la solidaridad como camino hacia el Bien Común. Cuidar la naturaleza significa ser solidario con los presentes  y ser solidario especialmente con las generaciones futuras. Pero si esta sensibilidad ecológica no combate la verdaderas causas de la degradación medioambiental -que es un sistema económico materialista- y se introduce socialmente para instilar principios antihumanistas  entonces esta sensibilidad se pervierte y se convierte en bioideología.

El agua, los bosques, el aire son bienes comunes y como tal no se pueden convertir en negocio y tampoco se pueden consumir como si fueran ilimitados. El capitalismo, en cualquiera de sus formas ( liberal, de estado, o neo …) , al ser materialista, tiende a depredar los recursos y a las personas degradando el medioambiente natural y social. El actual sistema socioeconómico  hace que una minoría de la población consuma muchos más recursos que la inmensa mayoría. Por ejemplo, un niño norteamericano consume 50 veces más recursos que un niño africano. ¿Quién está destrozando el planeta?

Es un mito el afirmar que el planeta se degrada por exceso de población. Cuando el ecologismo se usa, no para combatir el hiperconsumo de una minoría, sino para propagar la mentira de la “bomba” demográfica entonces se ha convertido en instrumento fundamentalmente para controlar el crecimiento de las poblaciones empobrecidas. Mientras la Tierra tiene recursos suficientes para alimentar a más del doble de la población actual, cada día mueren 100.000 personas de hambre. No se puede silenciar que el concepto de desarrollo sostenible  manejado por Naciones Unidas, multitud de ONG y empresas hay que situarlo en esta estrategia. El malthusianismo y darwinismo modernos se disfrazan así  de ecologismo.

El antihumanismo ecologista no solo no respeta la verdad científica tampoco respeta la verdad ética.  Degrada la dignidad humana porque propone -además del control poblacional de los empobrecidos- que el hombre  sea considerado simplemente una especie animal. Este reduccionismo antropológico a una especie animal, que incluso se la considera especialmente nociva para la Madre Tierra, es la condición imprescindible para que muchas personas sean eliminadas o descartadas por razones sociales, políticas, sanitarias o económicas en nombre de la «supervivencia» del planeta. Todo el conflicto entre poderosos y débiles se identifica deliberadamente  a un simple  proceso biológico.

Paradójicamente la  bioideología del ecologismo es de una gran aceptación social porque nadie puede negar lo bondadoso de cuidar y administrar adecuadamente el medioambiente, de ahí que sea una de las más eficaces a la hora de conseguir implementar en la sociedad la estrategia de control biopolítico de la población.

Los profesionales por el Bien Común debemos cultivar una auténtica sensibilidad ecológica que respete la vida, especialmente la vida de los seres humanos. La verdadera ecología tiene que denunciar el neocapitalismo actual que promueve unas formas de vida materialistas que niegan la verdadera dignidad humana.

Sin duda podemos afirmar que no hay ecología sin una adecuada antropología.

 

Carlos Llarandi

Profesionales por el Bien Común

Written by Carlos Llarandi

Carlos Llarandi Arroyo. Químico. Profesor de Ciencias. Greenwich School.Madrid. Análisis de Sistemas Dinámicos.Nabucco Center.Spin-Off Universidad de Sevilla. Máster Ciencias Matrimonio y Familia (pte tesina) y Máster en Doctrina Social de la Iglesia. Madrid. Science & faith. Barcelona. @carlosllarandi