Biopolítica: Desempleo y precariedad para disciplinar a la sociedad

Disciplinar a la sociedad es uno de los objetivos fundamentales de todo poder (biopolítico). Controlar la vida (bios) de la gente para que esta asuma los principios de las elites sociales es una de las leyes invariables de la política. Así, el miedo es una de las formas más eficaces con las se conforma el cuerpo social. Cuando una persona o una sociedad tiene miedo no se “mueve”. Actualmente  el miedo al desempleo y la precariedad laboral están sometiendo a nuestros jóvenes a unas formas de vida inaceptables.

Un gran economista polaco del siglo XX lo expresó de forma clara:

«Bajo un régimen de pleno empleo, el ‘despido’ dejaría de desempeñar su papel disciplinario. Se minaría la posición social del jefe o patrón y crecería la confianza en sí misma y la conciencia clasista de la clase trabajadora. […] Es cierto que bajo un régimen de ocupación plena las ganancias serian mayores que el promedio de las mismas bajo el laissez-faire. Pero los líderes del mundo de los negocios aprecian más la ‘disciplina de las fabricas’ y la ‘estabilidad política’ que las ganancias mismas. Su instinto de clase les advierte de que el desempleo es parte integrante del sistema capitalista normal.»

Michal Kalecki, (Łodź 1899 – Varsovia 1970).

             Con la actual revolución tecnológica millones de seres humanos pueden ser excluidos del sistema productivo  y sometidos a la injusticia de no disponer de un trabajo que les proporcione los medios necesarios para ser independientes, emanciparse y formar un familia. El que un joven  haya sido obligado -moral y materialmente- a renunciar a formar una familia por razones laborales supone un debilitamiento personal y social que favorece a las élites económicas y políticas. La persona que se ubica en el seno de una familia, que asume responsabilidades permanentes y que vive la experiencia de la solidaridad familiar es una persona mucho más consistente y libre.

Por otro lado, la precariedad laboral  y el desempleo son especialmente destructivos con la vocación profesional, una de las dimensiones constitutivas del ser humano. La vocación profesional surge cuando los dones y cualidades que uno ha recibido de forma natural los pone en línea con las necesidades del mundo. No es adquirir unos conocimientos profesionales para la exclusiva promoción individual. Es mucho más.  Todo ser humano está llamado a desarrollar sus habilidades y su creatividad favoreciendo el Bien Común de la sociedad. El no hacerlo supone siempre una frustración personal y social. Hoy muchos jóvenes, la mayoría, están siendo sometidos porque se les impide desarrollar su vocación profesional.

El paro y el desempleo no se generan por una especie de determinismo tecnológico.

La planificación (política) tecnológica actual está haciendo prescindibles a muchas personas, no porque lo sean de verdad sino porque mediante el desempleo y la precariedad se debilitan dos de las principales estructuras solidarias de la persona: la familia y la vocación profesional. Este debilitamiento hace que las nuevas generaciones sean mucho menos libres y mucho más dependientes del poder, el cual -para que consuman- les soltará unas migajas en forma de renta mínima básica, subsidio o subvención.

En Profesionales por el Bien Común estamos trabajando para que cualquier persona pueda desarrollar su vocación profesional  en el contexto de la revolución tecnológica y biopolítica actual y  con ello conseguir una mayor independencia, desarrollo y solidaridad. Nadie puede ser descartado.

 

Carlos Llarandi

Profesionales por el Bien Común

Written by Carlos Llarandi

Carlos Llarandi Arroyo. Químico. Profesor de Ciencias. Greenwich School.Madrid. Análisis de Sistemas Dinámicos.Nabucco Center.Spin-Off Universidad de Sevilla. Máster Ciencias Matrimonio y Familia y Máster en Doctrina Social de la Iglesia. Madrid. Science & faith. Barcelona. @carlosllarandi