A la conquista del cerebro humano

Al igual que los ordenadores, los cerebros humanos podrán ser vulnerables a los hackers pero serán aún más vulnerables a las empresas que gestionen esas tecnologías. Se prevé una tecnología capaz de leer el pensamiento humano o al menos detectar emociones que sean al final ¿negocio?

El inventor y neurotecnólogo Philip Low está desarrollando un monitor cerebral portátil llamado iBrain, un dispositivo que puede detectar la actividad eléctrica del cerebro desde la superficie del cuero cabelludo y “leer” tus pensamientos.

En principio, este dispositivo está pensado para que personas con enfermedades como esclerosis lateral amiotrófica (ELA)  u otras formas de parálisis (que todavía tienen actividad cerebral sana) puedan usarlo para, a través de sus pensamientos, controlar una mano virtual mediante una pantalla de ordenador.

Los neurocientíficos están encontrando maneras de “leer” la mente de la gente con máquinas, y aunque esto ha estado en los estudios y escritos durante décadas, los investigadores de la Universidad de California, Berkeley y otros lugares están logrando progresos reales.

Traducir la actividad eléctrica del cerebro mediante la descodificación de las ondas cerebrales es una forma de ayudar a los enfermos de demencia, por ejemplo, que tienen complicaciones con neurotransmisores que transmiten pensamientos a un lenguaje comprensible o que sostienen pensamientos el tiempo suficiente para sacarlos verbalmente antes de que se olviden.

Todo abre el debate una vez más del control y desarrollo de estas técnicas así como las consecuencias en millones de personas.

Ya en estos momentos se abren grandes debates sobre la influencia en el cerebro humano de plataformas como youtube o spotify, que mantienen enganchados a millones de usuarios.

Cerebro “plástico” y cerebro conectado

Hay múltiples ejemplos que han demostrado la plasticidad del cerebro humano. Por ejemplo, un estudio mostró por primera vez que la materia gris de las gestantes se reduce en áreas relacionadas con la empatía. Esta poda en las conexiones neuronales de la madre optimizaría determinadas funciones, como interpretar los estados mentales del hijo o anticipar posibles amenazas del entorno.  La plasticidad del cerebro cada vez más evidente, y la influencia de las formas de lectura o comunicación digital están determinando su conformación y funcionamiento. Pero todo esto ¿se podrá forzar artificialmente?

Las líneas de investigación crecen para que el cerebro pueda ser comunicado con dispositivos electrónicos. Por ejemplo, en el caso de los coches autónomos hay intentos de conducir con las señales cerebrales, como el estudio (una spin-off de la Universidad Libre de Berlín) que están trabajando en un proyecto singular: Brain Driver.

Es muy sensible para la vida humana este desarrollo tecnológico que está a la vuelta de la esquina, con grandes debates éticos, que tendrán que ser abiertos en la sociedad; si el marco social e institucional lo permiten y nosotros lo queremos.

Alberto Mangas

 

Written by Alberto Mangas

Ingeniero. Gestor Web. Mantenimiento Industrial y Minero. Redes electricas aéreas y subterráneas. Prevencionista de Riesgos y Experto en Impacto ambiental.